Poeta en el Louvre
Muchacha angelical, gentil Victoria,
has de saber que doblas mi estatura
y nuestro affaire implica desmesura
de talla corporal más que notoria.
Y no es pega banal a nuestra historia,
―pues soy voyeur prendido a tu figura―
no sorprender ni un cambio en tu postura
ni actividad normal respiratoria.
Mas vence tu glamour sobre tu inercia,
y un vis à vis quisiera, si se tercia
citarte en un rincón más solitario.
Descarta, mon amour, salir del Louvre;
nieva en París, y a ti sólo te cubre
un leve camisón de mármol pario.