martes, 23 de noviembre de 2010

Carlos Gerardo González Orellana. Esteban vs. Los Demonios, 2/12

Esteban vs. Los Demonios, 2/12


Esteban cree que termina ahora
el tragar tierra amarga        arañar las orillas del abismo
para no caer en sus labios de mujer
tocan a la puerta y Esteban sentado sobre las bestias de la madrugada
masculla palabras frías poemas para evitar
noches completas vagando en ningún sitio
y su mano tomando la suya    un acordeón es una orquesta
que detiene la noche y pregunta su nombre y Esteban
escribe cartas en pos de vela cuando     un barco
que pasa lejano por el horizonte se quema    la habitación
se inunda de colores nuevos
y la mano de Esteban no acariciará otra vez sus piernas
pero sus pasos no tienen qué decir al abismo    las palabras
se acumulan en la boca como un enjambre de moscas
pierden su luz        el cielo escampa   
ni levantará su falda como un asesino melancólico
mañana oirá su nombre de nuevo
como un disparo contra las orillas del sueño
sediento que acaricia las horas
        contra la casa de sus padres
y hay incendios y música y las cosas que gritan.
Esteban amaneciendo solo bajo las faldas de una mujer
que le enseña a desaparecer sin escuchar sus pasos al vacío
que se ensaña en una conversación trivial
sin que Esteban se dé cuenta de lo lejos que están ahora los sueños
y sus manos que se cierran en el aire rodeadas del silencio tibio
con que amanece.



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