martes, 23 de noviembre de 2010

Julio Quesada César Galán. Plaza de Alas

Plaza de Alas


Es la emoción de un ritmo,

de una música

que enciende y reverbera

en piel y tuétano.

El fervor colectivo de ganar,

tras tanto viaje y fuga,

esas palabras que tanto deseábamos,

aquellas que decimos cuando

la plaza del mar amanece

y estos chavales de tanta alegría

suben… igual que mis sentidos

son aquella bandada de cigüeñas.


Es el poder lanzarse casi a campo que vibra,

rozarse casi afuera,

hallarse por los pelos en buen límite.


Pero también tenerse a chorros, a brazadas,

de lo lindo, a granel, a todo pasto:

el centro en que nos anda muy de cerca la altura,

en que lindamos breves y se forja hermandad

con lo lindado y más apego de nubes y viveza.






Y por instantes, nuestra posición

erguida y cerebral,

nuestra frente de baja estrofa baja,

nuestro peso de bípedos implumes

se adelgaza y olvida.


Por eso existe un fondo de pájaro en nosotros#.





# El rostro del origen: el pájaro. El otro del otro: quizás, nunca fui yo. Las salas vacías y las camillas como nubes sin letras: varadas. Este tiempo es el círculo azul del ojo. La serenidad de la metamorfosis. Pupa de luz en la punta de la aguja. Como si fuera a comenzar todo de nuevo.

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