martes, 23 de noviembre de 2010

Raúl Pérez Sastre. Sin título

Otra tarde sin rumbo se tiñe de ocre
y salgo a buscarte
atravesando cristales y lluvia,
y el calor asfixiante
de pronto parece una silueta de luz.

El mundo se para.
Las horas marrones parecen fluir de la nada
y el tiempo no lleva a la muerte
porque ahora el tiempo eres tú.

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